“La familia no puede más, no pueden con él, no lo controlan, se ha fugado y no ha vuelto a dormir en tres días. Y cuando ha llegado está fatal, viene con consumos de a saber qué. En el colegio se han dado por vencidos, ya no acude a clase. Sus padres tienen miedo, cuando se enfada desata el caos en casa. No saben qué hacer. Esta noche ha habido pelea, caos, gritos, insultos. La policía ha tenido que intervenir y no puede volver a casa, tenéis que llevároslo”. La técnica cuelga la llamada.
Y así es un día más en el Centro de Acogida y Urgencia (CAU) IBAIA. Este centro que está cuando todo lo demás falla, cuando ya no se puede sostener más la situación en casa. Un centro de acogida de urgencias, es ese centro que asume los casos cuando estalla todo en casa, cuando las familias no pueden o no quieren aguantar más. Pero también es el centro que acoge a los niños y niñas que tampoco pueden más, dándoles un lugar seguro cuando sus casas no lo son. Es el lugar donde vienen los niños y niñas que pierden todo y no tienen quién les cuiden o que, aunque las tengan, no saben cuidar bien.
El CAU IBAIA atiende sobre la inmediatez, la urgencia y la diversidad de problemas. Pero atiende siempre con unos valores claros: la protección, el cuidado, la confianza y la profesionalidad. En este centro trabajan educadores y educadoras sociales e integradores/as que intervienen individualmente en cada caso, atendiendo a las características de cada una de las personas que son acogidas. Analizan qué ha ocurrido, forman parte de la vida de las personas usuarias y detectan las necesidades que tienen. Pero también lo hacen con las familias: las escuchan, las orientan y también analizan sus necesidades. Siempre hay que intentar ver si es posible que regresen a casa con sus familias. Este es el trabajo principal del CAU IBAIA, analizar qué ocurre y proponer qué podemos hacer.
Se puede decir, entonces, que el CAU IBAIA es la puerta de entrada a los servicios de protección a la infancia cuando hay una desprotección grave. Ibaia es el primer recurso donde van a parar cuando todo falla en casa. Son las primeras caras de profesionales, son las primeras normas, son los primeros informes y, sobre todo, la primera separación de su vida habitual. Se trata de un momento vital duro para las personas acogidas. Por ello, en Ibaia nos esforzamos para mitigar lo máximo posible el sufrimiento de esas primeras veces. Encuentran una cara amiga, actividades divertidas, momentos de risas y vínculos incondicionales.
En el CAU IBAIA nos podemos encontrar muchas problemáticas, lo que hace que el día a día sea diferente. Las personas usuarias, que tienen entre 12 y 18 años, vienen con cargas vivenciales y emocionales muy pesadas. Esto hace que en Ibaia tengamos que enfrentarnos a problemas de conducta graves, a autolesiones, intentos de suicidio, problemas de consumos, problemas de salud mental y trastornos de conducta alimentaria. Podríamos decir, que el factor común al que nos enfrentamos es el TRAUMA y sus secuelas. Por eso, nuestra intervención es multidisplinar y centrada en todos los ámbitos que rodean a las personas acogidas. Vamos al colegio, estamos con la familia, conocemos a sus amigos, hacemos actividades comunitarias, acompañamos en los procesos de salud, atendemos sus daños emocionales y las acompañamos en su crecimiento personal.
Y después de todo este acompañamiento y conocimiento individualizado, valoramos qué es lo mejor para el proceso de desarrollo de las personas acogidas. Esta es nuestra tarea final, buscar cuál es la mejor salida para ellos y ellas, qué recursos son más adecuados, a dónde deben ser derivados. Las personas acogidas no pueden estancarse en Ibaia, deben continuar su proceso y nosotros buscamos el inicio de ese camino.
Y en un día hoy, recordamos que los Derechos de la Infancia, son Derechos para todos los niños y niñas.