¿Qué sucede cuando un grupo de personas con diagnóstico en salud mental se convierten en periodistas, diseñadores o gestores de redes sociales? ¿Y si, además, ese proceso no solo transforma la forma en que se ven a sí mismas, sino también la mirada de toda una comunidad?

De estas preguntas nace el Grupo de Comunicación “He perdido las botas”, una iniciativa del CRPS de Alcobendas que demuestra que la creatividad y la palabra son herramientas poderosas contra el estigma.

El proyecto, iniciado en septiembre de 2024, reúne semanalmente a personas usuarias y profesionales que, durante una hora, diseñan un periódico y generan contenido para las redes sociales del centro. No se trata solo de aprender a redactar, editar o maquetar, sino de construir una narrativa propia, compartir experiencias de recuperación y evidenciar que la inclusión social es posible cuando las voces que suelen permanecer en silencio se escuchan con claridad.

No solo creamos contenido: construimos una voz propia capaz de transformar la mirada sobre la salud mental.

La metodología es sencilla y participativa: talleres de escritura creativa, diseño gráfico, fotografía, gestión de redes y ética comunicativa. Cada persona decide cómo y cuánto implicarse: redactando artículos, realizando entrevistas, tomando fotografías o diseñando portadas. El resultado es tangible -un periódico en formato impreso o digital y publicaciones en Instagram-, pero el verdadero impacto se produce en lo intangible: la autoestima, el empoderamiento y el sentido de pertenencia.

El impacto ya es evidente. Las personas participantes destacan que han ganado seguridad para expresarse, han descubierto habilidades desconocidas y han encontrado un espacio donde sus ideas tienen valor. El centro, por su parte, ha reforzado su visibilidad en la comunidad y proyecta una imagen positiva y realista de las personas con problemas de salud mental. Además, indicadores como la Escala de Empoderamiento de Rogers o los cuestionarios de satisfacción reflejan mejoras en comunicación, relaciones interpersonales y motivación.

La propuesta responde a una necesidad clave en los servicios sociales y programas de apoyo: evolucionar de un enfoque asistencial a una atención integral y participativa. No basta con acompañar; es necesario generar espacios donde las personas sean protagonistas, narren sus propias historias y contribuyan a derribar mitos. En este sentido, el grupo “He perdido las botas” es mucho más que un taller: es una experiencia de bienestar biopsicosocial que rompe barreras, construye comunidad y genera un impacto social real.

Cuando las personas cuentan su propia historia, el estigma pierde fuerza y la comunidad empieza a escuchar de verdad

El periódico y las redes sociales se han convertido en escaparates de talento y compromiso. En ellos se abordan temas como derechos, salud, logros y vida cotidiana, mostrando que la recuperación es posible y que todas las personas tienen algo que aportar. Como señala uno de los participantes: “Aquí no solo escribimos, aquí nos escribimos a nosotros mismos de otra manera”.

Si quieres conocer más sobre esta experiencia, puedes acceder a:

Porque cambiar la forma en que se mira la salud mental es, al final, un compromiso de todos.