Según la RAE acoger significa servir de refugio o albergue a alguien. Si nos paramos a pensar en nuestro día a día seguro que en algún momento de nuestras vidas nos habría encantado sentirnos refugiados a acompañados por alguien, sobre todo en lugares nuevos, como puede ser cuando viajamos a un país desconocido. Pero podría haber otros muchos ejemplos, como cuando llegamos a la casa de un amigo o amiga y queremos sentirnos acogidos como si se tratase de nuestra propia casa; o quizás el simple hecho de poder cobijarnos en un refugio ante una adversidad climatológica que no esperamos.

Las personas con un problema de salud mental, de alguna manera también han sufrido un viaje en sus vidas, a veces tormentoso como lo es cualquier adversidad climatológica que no esperas, y esto de alguna manera, les ha obligado a migrar a lugares desconocidos, adaptándose a nuevos roles, tanto personales como incluso laborales. Si lo reflexionamos bien, ¿quién no ha pensado muchas veces en cambiar de trabajo y que el miedo le invada?; ¿o de arriesgarse a empezar una formación después de muchos años de estancamiento personal?; o quizás, ¿quién no se ha replanteado orientar su vida a un perfil vocacional diferente hasta lo ahora trabajado?; y algo mucho más común que todo eso, ¿quién no ha sabido como reiniciar su vida ante un duelo y ha tenido que pedir ayuda?

Al hablar de todo esto de “sentirnos acogidos” ante una situación nueva, nos obligaba a pensar en cómo nos gustaría que nos trataran al llegar a un sitio por primera vez, y más estando en una situación tan vulnerable. Y en añadido, nos obligaba a pararnos a repensar, en cómo podría sentirse una persona que llega nueva a un recurso, como en este caso es al centro de rehabilitación laboral de Aranjuez.

Es entonces cuando nos venía a la mente que quizás lo que podría ayudar a la persona nueva no sería tanto que un profesional le explicara desde el saber experto profesional qué es un centro de rehabilitación laboral, sino que una persona atendida se convirtiera en experta en primera persona y pudiera trasladarle en qué consiste el recurso desde su propia experiencia vivida. Generándose con ello, un clima de respeto mutuo y confianza de igual a igual, siendo también un espacio en el que poder desarrollar habilidades sociales y poner en voz alta los logros alcanzados.

Para ello, acordamos diseñar un programa llamado “acogida activa” donde se intentase lograr dos objetivos fundamentales: por un lado, poniéndonos en la visión de la persona acogedora, que esta pudiera cambiar su rol “de persona usuaria” a un rol “de experto/a”. Y, por otro lado, la persona acogida, que pudiera mejorar su proceso psicosocial y laboral a través de un igual. En definitiva, ambos lograrían tener una mayor implicación en el centro de rehabilitación laboral como agentes activos de su proceso y también podrían acompañar a las demás personas atendidas en sus propios caminos laborales.

Pero como he explicado antes, si algo hemos aprendido, es que la experiencia en primera persona, es más rápida a la hora de cambiar procesos, y en muchas ocasiones, nos facilita al profesional la explicación de largas teorías o prácticas de los recursos, calando muchas veces de una manera mucho más simple. Para ponerlo en práctica, voy a silenciar temporalmente mi voz profesional experta para dar cabida a la voz de una persona atendida que pueda contaros su experiencia, y quizás con esto, os animéis a poner en marcha programas como este en otros muchos más lugares de la red.

Desde mi experiencia personal cuando me ofrecieron participar en el programa me gustó mucho la idea, porque cuando yo entré al CRL de Aranjuez estaba asustada y perdida. Me acogió el equipo de profesionales y luego ya entré en áreas prelaborales y desde ahí empecé mi camino hacia el empleo, aunque para llegar a eso, necesitaba primeramente entrenar mis competencias, entre otras cosas, y posteriormente, hacer una formación. Esta oportunidad de hacer la acogida a una nueva persona me ayudó a poder contarle en primera persona mi experiencia y el funcionamiento del centro. Tras llevarlo a cabo, me sentí muy bien al poder dar la bienvenida a un nuevo compañero y animarle en su camino para poder sentirse más acompañado”.