Cada 8 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Fisioterapia, una fecha para poner en valor la profesión, visibilizar la labor de los y las fisioterapeutas, promover hábitos saludables y dar a conocer sus distintos ámbitos de actuación.
En 2026, el enfoque es hacia las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares, con especial atención a la importancia de la actividad física tanto en su prevención como en su tratamiento.
En un centro de rehabilitación neurológica, cada historia es diferente. Cada persona llega con sus propias circunstancias, retos y objetivos. Y detrás de cada proceso hay esfuerzo, constancia y un equipo profesional que acompaña en cada etapa.
Recuperar el movimiento para recuperar autonomía
El ejercicio terapéutico es una de las principales herramientas de la fisioterapia neurológica. En neurorrehabilitación trabajamos aspectos como la fuerza, el equilibrio, la coordinación, la movilidad, la resistencia cardiovascular, el control postural y la marcha.
Desde CIAN Sevilla queremos compartir la historia de una persona atendida en nuestro centro, que refleja el trabajo que realizamos cada día en neurorrehabilitación.
En el caso de F. R. P., uno de los objetivos principales de la intervención fisioterapéutica fue recuperar la marcha. Para ello, se trabajaron de forma progresiva distintas capacidades físicas y motoras necesarias para lograr una marcha funcional y segura.
Mejorar la fuerza de las piernas puede parecer un objetivo exclusivamente físico. Sin embargo, para una persona que ha sufrido una lesión neurológica, ganar fuerza puede significar levantarse de una silla con menos ayuda, realizar una transferencia con mayor seguridad o caminar durante más tiempo.
Por eso, en nuestro centro procuramos que cada ejercicio tenga siempre un propósito: contribuir a mejorar la autonomía y la calidad de vida de la persona.
Repetir, adaptar y progresar
Una de las claves del ejercicio terapéutico es la repetición. El sistema nervioso necesita practicar una tarea para mejorar su capacidad de realizarla. Sin embargo, repetir no significa hacer siempre exactamente lo mismo.
A medida que la persona progresa, podemos modificar la dificultad de los ejercicios, aumentar el número de repeticiones, incorporar resistencia, variar la velocidad, reducir gradualmente las ayudas o introducir situaciones más cercanas a las actividades de la vida diaria.
La neurorrehabilitación suele ser un proceso en el que los avances pueden ser pequeños y, a veces, difíciles de percibir. Por eso es especialmente importante establecer objetivos realistas y valorar la evolución de forma continuada.
Tecnología en neurorrehabilitación
La fisioterapia ha evolucionado de forma significativa en los últimos años, y la neurorrehabilitación no es una excepción. Las nuevas tecnologías amplían las posibilidades de tratamiento y ofrecen nuevas formas de practicar, medir la evolución y proporcionar información a cada persona.
En nuestro centro contamos con diferentes herramientas tecnológicas que se integran en el tratamiento según las necesidades individuales.
Una de ellas es C-Mill, una plataforma diseñada para el entrenamiento de la marcha. Permite trabajar diferentes situaciones relacionadas con el desplazamiento, como cambios de velocidad, obstáculos, estímulos variados o tareas que requieren adaptar la forma de caminar.
De este modo, el entrenamiento se aproxima progresivamente a las demandas que la persona puede encontrar fuera de la sala de rehabilitación.
También contamos con sistemas como Armeo, que permiten trabajar el miembro superior mediante ejercicios orientados a mejorar el movimiento y la funcionalidad.
Además, utilizamos dispositivos como VitalStim, un sistema de electroestimulación empleado en la rehabilitación de la deglución, y gafas de realidad virtual, que permiten crear entornos inmersivos y constituyen un apoyo eficaz en la rehabilitación física y cognitiva.
Una historia que continúa
El objetivo final de la fisioterapia no es que una persona complete correctamente un ejercicio durante una sesión, sino que aquello que se entrena pueda trasladarse a su vida cotidiana.
En el caso que presentamos, el proceso ha estado formado por muchos momentos: algunos de avance rápido, otros más lentos y también días en los que las cosas no salieron como se esperaba. La recuperación neurológica no es lineal.
Sin embargo, hay algo que se mantiene constante: la necesidad de adaptar el tratamiento a la persona, a sus avances, sus necesidades y sus objetivos.
Actualmente, esta persona es autónoma en las principales actividades de la vida diaria. Llegó al centro con traqueotomía, disfagia y alimentación mediante PEG; se desplazaba en silla de ruedas y presentaba una marcada debilidad en el miembro superior derecho.
Tras su proceso de rehabilitación, logró recuperar la alimentación oral, caminar de forma independiente y mejorar la funcionalidad de ambos miembros superiores.
Cada paso cuenta
Entendemos la neurorrehabilitación como un proceso activo, en el que la persona participa, practica y progresa. El ejercicio terapéutico es una herramienta fundamental, mientras que las nuevas tecnologías complementan el tratamiento al ampliar las posibilidades de entrenamiento, aumentar la intensidad, facilitar información inmediata sobre el desempeño y medir determinados aspectos de la evolución.
Pero el objetivo final siempre es el mismo: que cada mejora lograda en la sala de rehabilitación acerque a la persona un poco más a la vida que desea recuperar.
Porque, en neurorrehabilitación, un movimiento puede parecer pequeño. Pero para quien lo consigue, puede significar volver a hacer algo que pensaba que había perdido.
Y por eso, cada movimiento cuenta.