Tal día como hoy, un 24 de diciembre, transcurre Canción de Navidad, la famosa novela de Charles Dickens. En ella se cuenta la historia de Ebenezer Scrooge y su conversión tras ser visitado por los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras. El libro, desde un enfoque tradicional de altruismo y caridad, es una denuncia de la pobreza infantil en la Inglaterra de mitad del siglo XIX.

180 años después el trabajo en favor de colectivos vulnerables ha cambiado para bien en sociedades que se apoyan en un estado del bienestar fuerte, como ocurre en España. La intervención social ya no está en manos de individuos aislados sino de una red basada en derechos subjetivos en la que intervienen Administraciones Públicas, organizaciones del tercer sector y empresas como Grupo 5. Aunque la denuncia y el trabajo en favor de estos colectivos siga siendo tan necesaria como entonces.

Aprovechando esta coincidencia de fechas podíamos preguntarnos cómo sería la Canción de Navidad si el protagonista de la obra no fuera el Sr. Scrooge sino Grupo 5. ¿Qué veríamos en un viaje rápido a nuestras «navidades» pasadas, presentes y futuras? Hagamos este ejercicio:

El fantasma de las navidades pasadas nos enseñaría un Grupo 5 mucho más pequeño que el actual pero con la misma motivación y la misma misión de siempre. Con unas accionistas fundadoras y un equipo de profesionales inicial con un empuje y un mérito increíble. Con un enfoque innovador basado en un trabajo profesional, fundamentado no en la caridad sino en los derechos de las personas. Y con un modelo de creación de red de servicios sociales basado en una incipiente colaboración público privada. Veríamos a profesionales colaborando en la creación de modelos nuevos de rehabilitación psicosocial o educación infantil. Atendiendo a personas con discapacidad, con enfermedad mental grave o afectadas por la lacra del sinhogarismo. Siempre con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

El fantasma de las navidades presentes nos enseñaría un Grupo 5 más maduro, con un nuevo accionista que ha impulsado el crecimiento de la empresa hasta un nivel difícil de imaginar hace solo cinco años. Pudiendo llegar a muchas más personas vulnerables, en muchos más colectivos y en muchas más áreas geográficas. Un nuevo accionista que no ha cobrado hasta ahora ni un euro de dividendos procedentes de los beneficios de las operaciones ordinarias de la compañía. Que tomó la decisión de reinvertir el 100 por 100 de esos beneficios en tecnología, mejora de procesos de gestión y sobre todo en la creación de nuevos centros y servicios y de nuevos puestos de trabajo en el sector. Gracias a esta decisión veríamos los resultados conseguidos en los últimos años después de una inversión directa de casi 20 millones de euros: la ampliación del centro de neurorrehabilitación CIAN de Alcalá de Henares y la apertura de los de Navarra y Zaragoza; la creación de las nuevas residencias de salud mental de Latina, Mirasierra (con su piso asociado), Canillejas y Avenida de América y la rehabilitación integral de la de Cobeña, en Madrid; la creación de un centro innovador de coviviendas para personas con trastorno mental grave y discapacidad intelectual o del nuevo centro de psicogeriatría para personas mayores con enfermedad mental. Veríamos también el compromiso de Grupo 5 en batallas necesarias como la lucha contra el estigma a través de la financiación de la Cátedra contra el Estigma de la Universidad Complutense de Madrid; la lucha contra la violencia machista con nuestro plan de igualdad 2019-2023, único en el sector; o nuestra apuesta por la cultura, el arte y el deporte como lenguajes de inclusión. Y veríamos como esta inversión y crecimiento tiene un impacto espectacular en la economía y en la sociedad española como nos demuestra el estudio realizado por AFI que presentamos hace unas semanas: en 2021 Grupo 5 ha generado un impacto de 137 millones de euros en la economía (valor añadido bruto); mantiene 3.237 puestos de trabajo (directos, indirectos e inducidos, equivalentes a jornada completa); y ha generado 41,1 millones de euros como contribución fiscal al erario público (que se eleva a casi 200 millones en los últimos cinco años). Todo ello gracias a un equipo de profesionales a la vanguardia en el sector.

Y para acabar este ejercicio de imaginación ¿qué vería el fantasma de las navidades futuras en Grupo 5? Estoy seguro de que lo que vería sería una continuidad con nuestro pasado y nuestro presente. Una compañía que mantendrá su misión de mejorar la calidad de vida de las personas vulnerables de nuestra sociedad, que seguirá reinvirtiendo todos sus beneficios en nuevas redes de centros y servicios, que seguirá apoyándose en sus cuatro valores fundamentales de trabajo (profesionalidad, compromiso, respeto y entusiasmo). Una compañía con la que todos los que han formado y formamos parte de ella nos seguiremos identificando y de la que seguiremos estando muy orgullosos.

¡¡Feliz navidad y feliz año 2022!!