Esta semana queremos presentaros oficialmente el nuevo Centro Integral de Atención Rehabilitadora de Madrid, ubicado en la calle Miguel Fleta 8.
Tras casi doce años de trayectoria en el ámbito de la rehabilitación neurológica, cinco centros distribuidos por todo el territorio y con la experiencia acumulada durante este recorrido, hemos decidido dar un paso estratégico: ampliar nuestra capacidad asistencial en daño cerebral sobrevenido (DCS), una necesidad creciente en la Comunidad de Madrid.
Cada año aumenta el número de personas que, tras el alta hospitalaria —o después de un periodo en unidades de media estancia—, precisan un abordaje rehabilitador intensivo y un acompañamiento asistencial continuado. La transición entre el entorno hospitalario y la vida cotidiana continúa siendo un momento crítico dentro del proceso de recuperación, y la demanda de plazas especializadas en DCS ha crecido de forma sostenida en nuestra comunidad.
Ante esta realidad, hemos optado por actuar. Hemos puesto nuestro conocimiento, nuestra experiencia clínica y nuestro compromiso al servicio de las personas y sus familias, impulsando la creación de nuevas plazas específicas para daño cerebral sobrevenido. La apertura de este nuevo centro no es únicamente una ampliación de recursos; representa un paso coherente con nuestro modelo asistencial y con la responsabilidad que asumimos como organización en el ámbito de la neurorrehabilitación.
Nuestro modelo de DCS: una intervención integral
El modelo de atención a las personas que tienen un daño cerebral adquirido en nuestra empresa se sustenta en dos pilares complementarios e inseparables: el pilar sanitario-rehabilitador y el pilar social y de integración comunitaria. Ambos configuran una intervención integral orientada no solo a la recuperación funcional, sino también a la reconstrucción del proyecto vital de la persona.
En el plano rehabilitador, trabajamos con personas que, tras el alta hospitalaria, continúan precisando un abordaje intensivo y especializado. Asimismo, atendemos a personas con patología neurológica degenerativa subcortical que requieren procesos de estabilización clínica y estrategias dirigidas al enlentecimiento de la progresión sintomática.
La intervención se articula mediante programas individualizados definidos tras una valoración interdisciplinar exhaustiva. A través de terapias individuales y compartidas de alta especialización, se establecen objetivos funcionales, físicos, cognitivos y emocionales significativos para cada persona usuaria, priorizando aquellos que impactan directamente en su autonomía y calidad de vida.
Este trabajo es desarrollado por un equipo técnico compuesto por profesionales de terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia y neuropsicología, que operan bajo un enfoque coordinado, estructurado y basado en la evidencia científica.
El segundo pilar, el social, resulta igualmente esencial. Entendemos que la rehabilitación no puede limitarse al plano clínico: la persona es una realidad compleja, con dimensiones relacionales, emocionales y comunitarias que deben abordarse de forma estructurada. Nuestro equipo social trabaja la participación en actividades significativas, la integración en el entorno y la recuperación de roles, favoreciendo un proceso de reinserción progresiva y realista.
De manera transversal, contamos además con un equipo asistencial y sanitario que garantiza los cuidados necesarios para sostener el proceso rehabilitador en condiciones óptimas de seguridad y continuidad clínica.
Todo ello converge en un objetivo común que nos incluye a todos como grupo: favorecer que cada persona alcance el mayor grado posible de autonomía y, siempre que sea viable, pueda regresar a su domicilio con las máximas garantías funcionales y de calidad de vida.
La especificidad de CIAN Madrid: tecnología al servicio del modelo
CIAN Madrid refuerza este modelo con la incorporación de tecnología avanzada aplicada a la neurorrehabilitación, integrándola de forma coherente dentro de los programas individualizados.
En la rehabilitación motora de miembro superior contamos con el sistema robótico Alex RS, una tecnología diferencial en el contexto nacional por su capacidad de trabajo bilateral coordinado, que permite intervenir con mayor especificidad en la recuperación funcional del movimiento.
Para la rehabilitación del miembro inferior y la marcha disponemos de C-Mill, orientado al entrenamiento dinámico con entornos interactivos, y del exoesqueleto Atalante, que facilita la verticalización y el entrenamiento precoz del patrón de marcha en personas con afectación neurológica significativa.
En el trabajo del equilibrio incorporamos sistemas de posturografía que permiten una evaluación objetiva y un entrenamiento basado en parámetros cuantificables.
En el ámbito cognitivo y neuropsicológico integramos herramientas como el neurofeedback y el biofeedback, así como técnicas de estimulación cerebral no invasiva, entre ellas la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS) y la estimulación magnética transcraneal (TMS). Aplicadas bajo criterios clínicos rigurosos, estas técnicas complementan el abordaje convencional y amplían las posibilidades terapéuticas en determinados perfiles.
Todo ello se articula a través de un equipo altamente cualificado y específicamente formado en el uso clínico de estas tecnologías. En nuestro modelo, la tecnología no sustituye la intervención profesional: la potencia, la estructura y la orienta hacia resultados funcionales medibles.
Proyección futura
La apertura de CIAN Madrid no es un punto de llegada, sino una etapa más en nuestro proceso de consolidación como referente en atención integral al DCS. Nuestro compromiso es seguir creciendo de manera sostenible, reforzando la calidad asistencial, la formación continua y la innovación clínica.
Este proyecto es, ante todo, el resultado del trabajo colectivo. Cada profesional, desde su ámbito de responsabilidad, forma parte de este modelo y contribuye a que se materialice en resultados reales para las personas y sus familias. Sigamos construyendo, juntos, una atención especializada que combine rigor clínico, tecnología y vocación de servicio.
