¿Qué ocurre cuando salimos de nuestra rutina, descubrimos nuevos lugares y compartimos experiencias con otras personas? Para los residentes de la Residencia Puerta de Hierro de Grupo 5, la respuesta ha sido clara: una oportunidad para disfrutar, aprender y seguir avanzando en su proyecto de vida.
Recientemente hemos realizado un viaje de tres días a Valencia junto a un grupo de residentes, una experiencia que ha combinado ocio, convivencia y desarrollo personal. Más allá de ser una escapada, este tipo de actividades forman parte de nuestro compromiso con la salud mental, la inclusión social y la mejora de la calidad de vida de las personas a las que acompañamos.
Durante nuestra estancia paseamos por sus calles, disfrutamos de la playa y visitamos espacios culturales tan representativos como el Museo de las Ciencias, la Iglesia de San Nicolás y el Museo Nacional de Cerámica. También tuvimos la oportunidad de conocer la gastronomía local y de movernos por la ciudad utilizando transporte público.
Participar en actividades comunitarias y desenvolverse en entornos distintos a los habituales favorece el desarrollo de habilidades sociales, la autonomía personal y la capacidad de adaptación.
Desde una perspectiva terapéutica, este tipo de salidas tienen un gran valor. Utilizar transportes públicos, gestionar horarios y participar en la organización de las actividades permite reforzar competencias relacionadas con la vida diaria y la toma de decisiones.
Estas experiencias también contribuyen al fortalecimiento de los vínculos entre residentes y profesionales, generando espacios de convivencia positivos y favoreciendo el sentimiento de pertenencia al grupo. Compartir momentos de ocio, descubrir nuevos lugares y superar pequeños retos cotidianos ayuda a mejorar la autoestima, fomenta la confianza y repercute positivamente en el bienestar emocional.
Este enfoque forma parte de nuestra atención integral y de una intervención basada en el bienestar biopsicosocial y la atención centrada en la persona. Entendemos que la recuperación y el mantenimiento de una buena salud mental no solo dependen de los apoyos terapéuticos dentro de los recursos residenciales, sino también de la posibilidad de participar activamente en la comunidad y disfrutar de experiencias significativas.
Han sido tres días llenos de risas, conversaciones, descubrimientos y momentos compartidos que quedarán en nuestro recuerdo.
Pero, además de todos los beneficios terapéuticos, hay algo que no podemos dejar de destacar: **lo bien que lo hemos pasado**. La ilusión con la que se ha vivido cada actividad y el ambiente generado durante todo el viaje han convertido esta experiencia en una vivencia especialmente enriquecedora para todas las personas que participamos.
Desde Grupo 5 seguimos apostando por iniciativas que promuevan la inclusión social, la participación comunitaria y la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental, convencidos de que experiencias como esta contribuyen a construir proyectos de vida más satisfactorios, autónomos y significativos.


