Nuestro huerto: cultivando mucho más que plantas

Por Basi Barriga López - Directora Caidis Valle del Roncal
30 septiembre 2026

En CAIDIS Valle del Roncal,el huerto es mucho más que un espacio al aire libre donde crecen verduras, frutas y plantas. Es un lugar vivo, que cambia con las estaciones y que se cuida durante todo el año con la participación de las personas que viven en el centro.

Entre mesas altas de cultivo, surcos en la tierra, un gusano floral y varios árboles frutales, cada jornada ofrece una nueva oportunidad para aprender, compartir y disfrutar del contacto con la naturaleza. Porque aquí, además de sembrar y recoger, cultivamos autonomía, bienestar y experiencias significativas.

Un proyecto que se vive todo el año

El trabajo en el huerto empieza mucho antes de la cosecha. A lo largo del año, decidimos qué queremos cultivar, seleccionamos semillas, preparamos la tierra, sembramos, regamos y cuidamos cada rincón. También observamos cómo crecen las plantas y aprendemos a reconocer cuándo cada producto está listo para recoger.

Las diferentes zonas de cultivo permiten adaptar las actividades a las capacidades, intereses y necesidades de cada persona. Un espacio flexible, inclusivo y lleno de posibilidades donde cada persona puede participar a su manera.

De la huerta al taller de cocina

Recoger una cosecha propia tiene un valor especial. Pero el proceso no termina ahí. Parte de los productos se utilizan en el taller de cocina del centro, donde se transforman en diferentes elaboraciones. Las personas participantes conocen así todo el recorrido de los alimentos: desde la semilla y la tierra hasta el plato.

«Para obtener una cosecha es necesario preparar, sembrar, cuidar y esperar. Este proceso permite comprender que los resultados llegan gracias a la constancia, el esfuerzo y el cuidado continuado.»

Cuando la producción es mayor de la que podemos consumir, compartimos las cosechas con las personas trabajadoras y familiares: una forma sencilla de favorecer el aprovechamiento de los alimentos, evitar el desperdicio y hacer partícipe a toda la comunidad.

Aprender haciendo

El huerto es también un importante recurso terapéutico y ocupacional. Cada actividad, por sencilla que parezca, es una oportunidad de aprendizaje:

  • Motricidad fina: manipular semillas, trasplantar, recoger frutos
  • Motricidad gruesa: cavar, regar, transportar materiales
  • Atención y concentración: seguir instrucciones en una actividad significativa
  • Orientación temporal: cada cultivo tiene su momento; cada estación, sus tareas
  • Habilidades cognitivas: contar, comparar, registrar cosechas, secuenciar pasos

Un espacio para compartir y cuidar

Muchas de las tareas se realizan en grupo: repartir responsabilidades, colaborar, pedir ayuda, tomar decisiones y celebrar juntos los resultados favorece la participación social y el trabajo en equipo.

La tierra entre las manos, el olor de las plantas aromáticas, las texturas de las hojas y los colores que van apareciendo a lo largo del año convierten cada experiencia en un momento de conexión con el entorno y estimulación sensorial.

Cultivar bienestar y sostenibilidad

Nuestro huerto es una oportunidad para trabajar valores fundamentales: respeto por el medio ambiente, consumo responsable, sostenibilidad y aprovechamiento de los alimentos.

Porque en nuestro huerto no solo cultivamos tomates, calabacines, pimientos o frutas.

 

Cultivamos autonomía, responsabilidad, participación, bienestar y experiencias compartidas.

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