En el Piso Funcional de Mendebaldea, gestionado por Grupo 5 en Navarra, hemos elaborado un taller para trabajar la paciencia con las personas usuarias. Esta actividad forma parte de nuestro compromiso por seguir creando espacios donde se fomente la autonomía personal, el bienestar emocional y la inclusión.
En este taller hemos trabajado habilidades muy importantes para la vida diaria: la autorregulación emocional, el control de impulsos y la capacidad de espera. Todas ellas son esenciales para la convivencia y el desarrollo personal de las personas con discapacidad intelectual.
El objetivo principal fue mejorar la tolerancia a la espera en situaciones cotidianas. Aprendimos a comprender qué es la paciencia y a reconocer las emociones que pueden aparecer mientras esperamos, como el nerviosismo, el enfado o la frustración.
Durante la sesión, trabajamos diferentes habilidades:
- Identificación de emociones: reflexionamos sobre cómo nos sentimos cuando tenemos que esperar y qué emociones aparecen.
- Reconocimiento de señales corporales: aprendimos a detectar cómo reacciona nuestro cuerpo cuando sentimos impaciencia.
- Estrategias para calmarnos: practicamos técnicas sencillas de autorregulación, como la respiración consciente, el control corporal y dirigir la atención a otros estímulos mientras esperamos.
- Respeto de turnos y convivencia: realizamos dinámicas grupales para aprender a esperar nuestro turno y fortalecer el autocontrol.
Para poner en práctica todo lo aprendido, utilizamos juegos y actividades lúdicas, como el Jenga. Este juego nos ayudó a trabajar la paciencia, la concentración y el respeto de turnos. Cuando la torre caía, aprovechábamos el momento para hablar sobre la frustración, cómo manejarla y cómo aceptar los errores en un entorno seguro y positivo.
La sesión terminó con una dinámica grupal muy especial: elaboramos una cartulina colectiva sobre la paciencia. Cada participante escribió en un post-it una palabra, idea o ejemplo sobre lo que había aprendido: qué es la paciencia, cómo se siente al esperar o qué estrategias puede usar en esos momentos.
Después, colocamos todos los post-it en la cartulina y los comentamos en grupo, fomentando la participación, la expresión de ideas y el aprendizaje compartido. Esta actividad también nos ayudó a descubrir estrategias útiles para la vida cotidiana.
Este tipo de talleres permiten fortalecer las habilidades socioemocionales, mejorando la convivencia y ayudando a cada persona a ser más autónoma, consciente y resiliente.
En el Piso Funcional Mendebaldea seguimos impulsando espacios de aprendizaje emocional, donde cada avance, por pequeño que parezca, representa un gran paso hacia la inclusión.



¡Qué interesante! A todos nos vendría bien un taller sobre esta temática.