La primavera como oportunidad terapéutica en el centro de día de Beriáin

Por Ainara Espinosa Laffitte - Terapeuta ocupacional centro de día de Beriáin
26 marzo 2026

¿Puede el cambio de estación influir en nuestro bienestar emocional? ¿Y si además se convirtiera en una herramienta terapéutica?

Con la llegada de la primavera, el entorno se transforma: los días se alargan, la luz natural gana protagonismo y la naturaleza comienza a renacer. Este cambio estacional no solo influye en el ambiente, sino también en el estado de ánimo, la motivación y, en definitiva, en la calidad de vida de las personas.

En nuestro centro de día Beriáin, entendemos esta época como una oportunidad para desarrollar intervenciones desde una atención integral y una clara atención centrada en la persona, adaptándonos a las necesidades, intereses y capacidades de cada usuario.

Desde el área de terapia ocupacional, y en coordinación con el resto del equipo, trabajamos desde una perspectiva multidisciplinar que nos permite diseñar actividades significativas y con sentido; y con el inicio de la primavera, hemos llevado a cabo diferentes propuestas orientadas a fomentar la participación y el bienestar.

Una de las actividades principales ha sido la elaboración de manualidades para la decoración de los espacios comunes del centro. A través de la creación de elementos con motivos primaverales —flores, colores vivos y formas naturales— no solo conseguimos generar un entorno más agradable, sino que también trabajamos habilidades como la motricidad fina, la atención y la creatividad.

Estas actividades, además, favorecen la interacción social y el sentimiento de pertenencia, aspectos clave dentro de una atención centrada en la persona, donde cada aportación es valorada. 

De forma complementaria, realizamos una actividad de pintura de macetas en grupo, compartiendo un rato creativo y divertido entre todos. Más adelante, salimos a elegir y comprar las flores que después plantaríamos en ellas, disfrutando del proceso desde el principio. Finalmente, utilizamos las macetas para plantar las flores y dar comienzo a nuestro pequeño huerto, celebrando así la llegada de la primavera.

El trabajo en el huerto tiene un gran valor terapéutico dentro de una atención integral, ya que no solo implica actividad física ligera, sino que también favorece el contacto con la naturaleza, contribuyendo a mejorar el estado emocional y a reducir el estrés. Además, promueve hábitos de responsabilidad y constancia, al requerir cuidados continuados como el riego y la observación del crecimiento de las plantas.

A través de estas tareas también se fomentan las actividades instrumentales de la vida diaria, ya que el cuidado de las plantas forma parte de ocupaciones cotidianas que ayudan a mantener la autonomía y la participación en el día a día.

Todo ello se enmarca en una intervención basada en la atención centrada en la persona, donde las actividades no son un fin en sí mismas, sino un medio para mejorar la calidad de vida, fomentar la participación y generar experiencias significativas.

La coordinación desde una perspectiva multidisciplinar permite enriquecer estas intervenciones y dar una respuesta más completa a las necesidades de las personas usuarias.

En definitiva, la primavera se convierte en un momento clave para potenciar el bienestar y la implicación en el entorno. A través de actividades sencillas pero significativas, seguimos avanzando hacia un modelo de atención integral que pone en el centro a la persona, promoviendo su autonomía, su participación y su calidad de vida.

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