Resiliencia, sentido del humor y salud mental con Mercedes Chico

2 febrero 2012
Resiliencia y sentido del humor, pueden ser muy útiles, puesto que ambos se insertan en la corriente de psicología positiva relacionada con la potenciación de las fortalezas y recursos propios de las personas, así como en el análisis de las condiciones necesarias para tener una vida plena.

Mercedes Chico es Psicóloga Clínica y Especialista universitaria en terapia cognitivo-conductual aplicada a la psicosis.  Obtuvo su licenciatura en la Universidad Pontifica de Salamanca y comenzó a trabajar en el ámbito de Recursos Humanos.  En el año 1995 se incorporó, como psicóloga, a los Servicios de Protección a la Infancia de la Junta de Castilla y León. En el año 1999, surgió la oportunidad de participar en la puesta en marcha de un centro de rehabilitación psicosocial – CRPS-, como parte del Servicio de Psiquiatría de Burgos, y desde esa fecha, ha desarrollado su trabajo, como facultativa, en el ámbito de la salud mental, especializándose en la atención integral y aspectos psicosociales de las personas con trastorno mental grave. En la actualidad coordiao el Centro de Rehabilitación psicosocial –CRPS del Hospital Fuente Bermeja, Servicio de Psiquiatría. C.A.U. Burgos.

Como docente ha participado en diferentes cursos relacionados con la rehabilitación psicosocial y  psicoterapia relacionada con la psicosis en la Agencia Laín Entralgo- Servicio madrileño de salud y en Cursos de Postgrado de la Universidad de Burgos entre otros. También he colaborado en diversas publicaciones relacionadas con este tema, destacando su participación en el libro que le ha traído hasta esta entrevista: “Psicoterapia y Rehabilitación de pacientes con psicosis” coordinado por Mariano Hernández y Pilar Nieto, con los capítulos dedicados a la aplicación terapéutica del humor y la resiliencia en personas con enfermedad mental.

  • ¿Por qué crees importante que se hable en un libro como este sobre resiliencia y sentido del humor?

Como Mariano Hernández explica en el prólogo, este libro intentar ensamblar en la teoría y en la práctica las dos perspectivas de psicoterapia y rehabilitación que se aplican en el trabajo clínico con los pacientes mentales graves, así como reflejar los cambios profundos que se observan en la cultura asistencial a estas personas, cada vez mejor informados, más dispuestos a participar y tener voz propia en su propio proceso de rehabilitación, y en torno al eje de promoción de la salud mental, que es extensible a quienes tiene trastornos mentales complejos.

En este contexto, estos conceptos, resiliencia y sentido del humor, pueden ser muy útiles, puesto que ambos se insertan en la corriente de psicología positiva relacionada con la potenciación de las  fortalezas y recursos propios de las personas, así como en el análisis de las condiciones necesarias para tener una vida plena.

En el capítulo dedicado al concepto de resiliencia, se quiere dar “voz» a las personas con trastorno mental grave, incidiendo y demostrando con estudios y datos, que las personas con TMG pueden sobreponerse a las adversidades y trabajar por y para su recuperación.

Respecto al sentido del humor, se le atribuyen numerosos beneficios psicológicos, físicos y sociales, y el uso del humor como intervención terapéutica se ha estudiado en diversos sectores de la población, por lo que pensamos que puede ser muy interesante hacerlo extensible al trabajo clínico con personas con trastornos mentales graves y complejos y dentro del marco de la Rehabilitación Psicosocial. Los programas de mejora del sentido del humor pueden ser una intervención eficaz para mejorar el control de los factores de estrés, la resolución de problemas, las habilidades sociales y las relaciones interpersonales, con el fin último de contribuir a mejorar el funcionamiento psicosocial de los pacientes e incrementar su calidad de vida.

  •  ¿Desde cuándo existe el término resiliencia? ¿Cómo se denominaba antes esa capacidad?

El término es un anglicismo (resilience y resiliency) y con origen en el latín (resilio), con el significado de volver atrás, rebotar… También es usado en el ámbito de la física (capacidad de un cuerpo para resistir un choque…) y en las ciencias del desarrollo- psicología, entendiendo el concepto como “la capacidad de las personas para sobreponerse a la adversidad y desarrollarse positivamente  (aprender a vivir de nuevo)».

En el ámbito de la salud mental, los antecedentes se pueden encontrar en la Logoterapia de Víctor Frank y en diversos estudios realizados en los años 70-80 (Garmezy y Werner) en los cuales descubrieron que personas con esquizofrenia mostraban modelos de funcionamiento estables, y que hijos de personas con esquizofrenia, con amplio riesgo de desarrollar psicopatologías, mostraban patrones de adaptación saludable. Fue entonces cuando se  empezaron a buscar las causas de ese desarrollo positivo.

Boris CyrulniK (neurólogo y psiquiatra francés) popularizó a principios de este siglo el término, publicando varios libros sobre este tema, y demostrando con numerosos casos clínicos que las personas tenemos un mecanismo de autoprotección que «amortiguando” la mayoría de las veces el choque del trauma, se pone en marcha desde la infancia, primero mediante el tejido de lazos afectivos y, más tarde, mediante la expresión de las emociones, sobre todo si el entorno social brinda colaboración y ayuda.

Respecto a esta segunda pregunta, pienso que la idea que quiere transmitir el concepto de resiliencia siempre ha estado en las diferentes culturas, ya que todos conocemos a través de la historia  personas “fuertes” y resistentes, que han superado los golpes de la vida, sucesos traumáticos, etc. Sin embargo, la novedad del concepto actual de resiliencia, es que, más que entenderlo como una característica de la persona, incluso como algo con lo que se nace, se trata de estudiarlo como una capacidad  de las personas que se desarrolla en interacción con el entorno social-familiar, y en el que existan unas relaciones de apego y vinculación significativas. Por lo tanto  la resiliencia  es el resultado de  un proceso dinámico, que se va construyendo a lo largo de la vida.

  • ¿Cuáles son los ingredientes de la resiliencia?

Al estudiar la resiliencia, los expertos han identificado un primer grupo de factores de naturaleza biológica, psicológica y social, que denominan “pilares”, y formarían parte de la personalidad de cada individuo, como: autorregulación emocional, identificar metas, capacidad de planificar, centro de control interno, autoestima saludable, pensamiento positivo y ser capaz de encontrar significado a la propia vida. Existiría un segundo grupo de elementos, denominados mecanismos protectores, que se activarían en la persona como consecuencia del suceso traumático y serían: capacidad para expresar emociones, tomar conciencia de la situación, utilización del sentido del humor y el compartir las experiencias con los demás. Y nos encontraríamos con un tercer grupo de factores, denominados “riesgos” o estados emocionales anómalos, y que podrían interferir de forma negativa en la capacidad de afrontar las adversidades y serían: pánico, aturdimiento, depresión y aislamiento. Estos tres grupos de factores se interrelacionan y refuerzan entre sí para configurar la capacidad humana para resistir, encajar y recuperarse de las adversidades.

  • ¿Qué beneficios tiene el sentido del humor? ¿Hay algunos beneficios específicos para las personas con enfermedad mental?

El humor tiene un gran potencial para favorecer las emociones positivas. Los beneficios de la terapia del humor en un entorno terapéutico incluyen una mayor conciencia de uno mismo, una sensación de liberación- catarsis, aumento del placer y potenciación de la autoestima.  La utilización del humor permite tratar temas potencialmente estresantes de un modo seguro y socialmente aceptable, sin  miedo a las críticas. El humor permite disfrutar del yo y de los otros y nos ayuda a superar y a obtener una sensación de control sobre los problemas mediante la risa. De forma más específica, los investigadores proponen cuatro mecanismos por los cuales el empleo del sentido del humor podría producir una influencia relevante para la salud y el bienestar psicológico: cambios fisiológicos placenteros, inducción de estados emocionales positivos, moderador de los efectos negativos del estrés, y como elemento que ayuda a incrementar el nivel de apoyo social percibido.

Respecto a las personas con enfermedad mental, la aplicación de programas dirigidos a mejorar el sentido del humor, pueden ser una intervención eficaz para mejorar su funcionamiento psicosocial,  y más concretamente, para potenciar el control de los factores de estrés, la resolución de problemas, las habilidades sociales y las relaciones interpersonales.

  • ¿Cómo se trabaja con el humor en la intervención?

En el grupo de intervención psicoterapéutica dirigido a personas con trastorno mental grave, y que hemos titulado “Mejorar tu vida a través del humor”, se intenta enseñar de forma directa y sistemática habilidades y estrategias dirigidas a mejorar el sentido del humor en las cuatro dimensiones que se han explicado anteriormente, para conseguir, en términos generales que, los pacientes aprendan a distanciarse de las preocupaciones y perciban diferentes alternativas ante los problemas, obtengan alegría y placer para disfrutar de la vida, y desarrollar habilidades que promuevan el bienestar personal. La intervención  grupal que se describe (metodología, materiales, contenido sesiones…) se basa en la adaptación a las especiales características y necesidades de las personas con TMG,  de los trabajos sobre el tema desarrollados por B. García Larrauri (investigadora de la Universidad de Valladolid). Es importante señalar que no se trata de provocar la risa sin más, sino de ayudar a los pacientes a desarrollar su propio sentido del humor y aplicarlo en la vida cotidiana.

  • ¿Qué podemos hacer para potenciar nuestro sentido del humor?

Hay expertos en este tema (E. Jaúregui y B. Carbelo) que han estudiado  la utilización del sentido del humor en los profesionales de diferentes ámbitos (sanitario, educativo, empresarial…) y los datos que obtienen inciden en que para los profesionales , el uso del humor mejora la salud y calidad de vida, ya que incrementa la satisfacción personal, hace que la rutina laboral sea más llevadera y fomenta el desarrollo de la creatividad. También han observado que ayuda a disminuir el estrés laboral. Por lo tanto, puede ser muy útil desarrollar nuestro sentido del humor y aplicarlo en nuestro trabajo cotidiano. Podemos introducir el humor en nuestras vidas diarias, a través de la lectura y visionado de materiales humorísticos (chistes, comics, libros, películas, etc.). Es importante también cuidarse emocionalmente y físicamente, con la práctica de actividades gratificantes y satisfactorias. Otros aspectos para desarrollar serían: el aprender a tomarse más a broma, y asumir las contrariedades cotidianas con humor, cultivar el agradecimiento con las personas de nuestro entorno y saber identificar, recibir y expresar emociones negativas en situaciones de interacción, manteniendo un espíritu positivo….

Para finalizar…

Me gustaría agradecer a los coordinadores (Pilar y Mariano) y al resto de compañeros, el haber podido participar en esta  publicación. Ha sido una experiencia estupenda y gratificante, tanto en ámbito profesional como personal. Hago extensible los agradecimientos a los profesionales de la editorial Grupo 5,  ya que me habeís facilitado en gran medida todas las tareas relacionadas con la edición.

Ana Lozano Cámbara
Periodista

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