La Importancia de Crear un Espacio para Mujeres en Centros de Salud Mental
Desde que llegué al Centro de Día de Rehabilitación Laboral (CRL) de Latina como psicóloga hace ya más de 6 años, observé un fenómeno recurrente: la participación en las actividades era predominantemente masculina. Las mujeres asistían al centro, pero su presencia en espacios grupales y comunes y actividades programadas era significativamente menor.
Este desequilibrio me llevó a reflexionar sobre las causas y, sobre todo, sobre la necesidad de crear un espacio específico donde las mujeres pudieran sentirse cómodas, seguras y representadas. Fue así como surgieron las bases de un grupo de mujeres en nuestro centro, un espacio diseñado no solo para aumentar su participación, sino también para visibilizar y reivindicar la figura femenina en entornos donde, tradicionalmente, su voz ha quedado relegada a un segundo plano.
Así que, empezó a rondar por mi cabeza la idea de crear un grupo único y exclusivo para mujeres del Distrito de Latina. Pensaba en un grupo multitudinario, que llamara la atención, donde, por primera vez, las mujeres tuvieran un peso y una importancia significativa.
Esta idea conseguí ponerla en marcha en enero de este año 2024: hablé con los distintos recursos de salud mental e incluso con el Centro de Salud Mental, les expliqué mi proyecto, me propusieron ir a hablar de mi grupo a las mujeres de sus centros y finalmente, en enero pudimos dar el pistoletazo de salida.
La creación de este grupo responde a una realidad que, aunque poco visibilizada, existe: las mujeres con enfermedad mental a menudo enfrentan barreras adicionales que limitan su participación. Estas barreras pueden ser internas, como el sentimiento de inseguridad o la falta de confianza, pero también externas, relacionadas con roles sociales de género y estereotipos.
El grupo nació con un objetivo claro: ofrecer un espacio de escucha y apoyo mutuo donde las participantes pudieran compartir sus experiencias, sus inquietudes y sus logros sin miedo a ser juzgadas. Además, quería contribuir a fortalecer la autoestima y la autonomía de las mujeres, ayudándolas a entender su papel activo y valioso tanto en el centro como en la sociedad.
El inicio del grupo fue emocionante, pero también desafiante. Algunas mujeres mostraban cierta reticencia, quizás por la novedad de la propuesta o por la dificultad inicial de expresarse en un espacio grupal. Sin embargo, con el tiempo, el grupo comenzó a consolidarse y a convertirse en un lugar seguro donde cada mujer podía ser ella misma.
Las sesiones se diseñaron con un enfoque participativo, abordando temáticas como la autoestima, las emociones, la identidad y los derechos de las mujeres. Además, se implementaron dinámicas de grupo, ejercicios de relajación y actividades creativas que favorecieran la expresión y el empoderamiento de las participantes.
A lo largo de los meses, el impacto del grupo ha sido palpable. Las mujeres han comenzado a participar más activamente en las actividades del centro y a expresar sus opiniones con mayor seguridad. Muchas de ellas han compartido cómo el grupo ha sido una fuente de apoyo emocional y un espacio donde sentirse comprendidas.
La creación de este grupo también ha tenido un efecto positivo en mí, como psicóloga preocupada por dar voz a las mujeres con diagnóstico de trastorno mental grave, por el doble estigma al que se enfrentan y la reivindicación de sus derechos.
Como psicóloga y facilitadora de este grupo, estoy convencida de que iniciativas como esta son imprescindibles. No solo damos voz a quienes han permanecido en silencio demasiado tiempo, sino que también contribuimos a transformar realidades y a ofrecer un futuro con más oportunidades para todas.
En palabras de algunas de las participantes:
MSB: Para mí este grupo es el inicio del contacto social que necesito para salir al mundo.
JGC: Me encanta acudir a este grupo todos los meses, donde se nos escucha, no se nos juzga y encontramos personas con los mismos problemas que los nuestros.
EMS: En este grupo trabajamos como mujeres que somos sin importar el diagnóstico que traemos de casa.



Felicidades a Elena Figueroa García creo, que con tanto esmero se dedica a su profesión. Un saludo.