¿Cómo nos gustaría que nos recuerden dentro de unos años? Muchos de nosotros nos hacemos alguna vez esta pregunta cuando dejamos de pertenecer a un grupo por el motivo que sea. Porque nos mudamos de barrio o de ciudad, cambiamos de trabajo, nos jubilamos… Porque, como defiende Steven Pinker, en la naturaleza humana está escrito el deseo de dejar huella, de una o de otra manera. Si somos artistas, huella en nuestras obras; si somos empresarios en nuestras empresas; si somos deportistas en nuestras marcas o nuestros records; si somos ciudadanos en general huellas en nuestra familia, en nuestros hijos, en nuestros amigos, o en cualquier pequeña cosa de nuestro día a día. De manera más o menos consciente todos nosotros queremos dejar algún tipo de huella en el mundo. Hay personas que lo consiguen y personas que no tienen la suerte de poder hacerlo.

Hoy, con motivo de su jubilación, hacemos en Grupo 5 un homenaje muy merecido a una persona que sin duda ha dejado huella en todos nosotros: Manuel Gómez. Aquellos que le conozcan no es necesario que sigan leyendo porque todo lo que pueda decir a continuación les va a sonar a conocido. Y seguro que no le hace justicia. Así que simplemente voy a compartir mi experiencia personal con él. Yo conocí a Manuel hace solo dos años, poco antes de que me incorporara formalmente a Grupo 5. Y desde el primer día vi que iba a disfrutar trabajando con él. Una persona empática, comprometida con su trabajo, que muestra respeto por los demás, con sentido del humor, que no se avergüenza cuando no sabe algo, capaz de criticarme de frente, agradecida, humilde, culta, que discute con argumentos serenos y razonables, positiva, constructiva, prudente, flexible, escéptica, no fanática, leal, que cree en el trabajo en equipo, insistente, inteligente. Y sobre todo buena gente. En todos estos meses de relación profesional con él he aprendido mucho de él, me he reído con él, en general he vivido muy buenos momentos con él. Puedo decir que ha dejado una gran huella en mí. Y sin duda Manuel ha dejado también una huella positiva en muchísimas otras personas a lo largo de su trayectoria profesional. Una vida dedicada a trabajar por mejorar la vida de colectivos vulnerables, especialmente de personas con trastorno mental grave, tanto en puestos de atención directa como en diferentes puestos de responsabilidad y gestión, en organizaciones del tercer sector, en la administración pública y finalmente en Grupo 5.

Por eso, cuando nos planteábamos qué detalle podíamos tener como empresa con Manuel en este momento de su jubilación me pareció perfecta la propuesta de poner su nombre a una de nuestras residencias de atención a personas con problemas de salud mental. Todos conocemos la costumbre de dejar que estrellas de cine y en general artistas que han aportado algo de valor con su carrera profesional dejen la huella física de sus manos, para que todo el mundo pueda recordarles en el futuro. Pero no todas las estrellas viven en Hollywood ni Grupo 5 tiene un “paseo de la fama”. Por eso nosotros, con humildad pero con el mismo orgullo, hemos decidido que Manuel deje la huella, no de sus manos pero sí de su nombre, en nuestra residencia Latina, en Madrid. Un centro que impulsó personalmente, situado en un barrio popular, en un antiguo supermercado en donde a casi nadie se nos habría ocurrido que podría funcionar. Un proyecto por el que peleó mucho hasta convencer a la empresa para que apostara por él y para que invirtiera en él, que diseñó directamente y que finalmente abrió sus puertas hace ahora un año. El primer centro de Grupo 5 que lleva el nombre de uno de sus profesionales. Una huella personal muy merecida.

Decía al principio de esta entrada que a todos nosotros nos gustaría que nos recuerden de una u otra manera cuando dejamos algún grupo. Personalmente ¿cómo me gustaría a mí que me recuerden cuando deje Grupo 5? La respuesta es muy fácil: me encantaría que me pudieran recordar simplemente como todos nosotros vamos a recordar a Manuel.

 

Residencia Latina Grupo 5 Manuel Gómez